Hong Kong vuelve a tomar las calles

Ayer 9 de junio hacía un año que un millón de personas tomaran las calles de Hong Kong en repulsa de la ley de extradición. Desde ese día todo cambió en la ciudad. Las protestas siguieron el resto del año afectando a la imagen internacional, el turismo, los negocios y la economía.  Políticamente ha polarizado aun más los 2 grupos proPekín y prodemocracia y el sentimiento proindependencia ha ganado adeptos.

Desde Pekín esto se ha visto con gran preocupación y un riesgo a los planes del líder supremo Xi Jinping de tener una China unida con Taiwan y Hong Kong bajo el mando del partido comunista.  Esa es una de las razones por la que el gobierno chino se ha apresurado en implantar una ley de seguridad nacional para Hong Kong.  A falta de articular la ley, sus pilares ya están definidos y forman parte del anexo III de la ley básica o mini constitución de Hong Kong.  Esta medida ha enfurecido no solo a parte de la sociedad hongkonesa sino a la comunidad internacional, liderada por los Estados Unidos, acusando al partido comunista de romper el principio de 1 país, 2 sistemas.

En este tenso clima, las redes sociales de Hong Kong hacían ayer un llamamiento para salir de nuevo a las calles a pesar de que por culpa del coronavirus no puede haber grupos de más de 8 personas.  A eso de las 5:30 de la tarde se reveló el lugar de reunión. El Chater garder, localizado en el distrito financiero de la ciudad. 

Terraforming Media se acercó hasta allí a través de su corresponsal @Trikar para informar en directo desde Twitter de lo sucedido.  A las 6:30 de la tarde había alrededor de un centenar de personas en la plaza, rodeados de decenas de agentes antidisturbios y periodistas con chalecos amarillos.  La presencia de la policía añadía tensión a una concentración en principio pacífica.  Los clásicos cánticos y lemas de las protestas comenzaron a sonar. A eso de las 7 ya era de noche y todos los manifestantes encendieron la linterna de sus smartphones y levantaron sus manos. Al poco rato decidieron que la plaza se quedaba pequeña y comenzaron a marchar en dirección a Central. Más y más gente se sumó a la marcha, primero andando por la acera, hasta llegar a la zona del centro comercial Landmark donde pasaron a marchar por la carretera. Algunos conductores comenzaron a tocar el claxon enfadados. Era hora punta y ya había bastante atasco. Autobuses, taxis y tranvías también se vieron afectados. Algunos de ellos no tuvieron más remedio que parar y desalojar a los pasajeros.

La marcha transcurría sin incidentes (a parte de cortar parte del tráfico) y de forma pacífica. Cientos de personas se siguieron uniendo a la protesta hasta llegar a la zona de las escaleras mecánicas de los Mid Levels. Ahí aguardaba una patrulla de varios antidisturbios. La marcha entonces decide bajar a Des Voux Road donde también estaba la policía. A partir de ese momento, muchos manifestantes se separan y se forman varios grupos en las diferentes manzanas. La policía empieza a desplegarse en mayor número para intentar tomar control de las calles y retomar el tráfico.  En la zona donde nos encontrábamos vimos correr a decenas de manifestantes y a la policía disparar algunas balas de pimienta. Estas balas causan el mismo efecto en los ojos y fosas nasales que el espray pimienta, del que también hicieron uso en alguna ocasión.

Para estar mejor protegidos y tener mejor visión de lo sucedido subimos al puente peatonal que conecta con el IFC. Desde ahí podíamos ver a las distintas patrullas de la policía actuar supuestamente sin peligro. De repente, decenas de ellos subieron a donde nos encontrábamos y empezaron a echarnos a todos, transeúntes y periodistas. Nos desviaron hasta el centro IFC y de ahí tuvimos que ir por otro camino para volver de nuevo al centro de las protestas.  Cuando llegamos a Queens Road, apenas había manifestantes. Entre policía y periodistas éramos de nuevo mayoría. Muchos manifestantes se habían desperdigado por diferentes calles obligando a los antidisturbios jugar al gato y al ratón.

Durante el transcurso de la protesta, al menos 50 personas fueron arrestadas. Fuimos testigos de alguna detención y registro, pero en general y comparado con otras protestas pasadas, no hubo vandalismo ni la policía tuvo que hacer uso de los habituales gases lacrimógenos esta vez, aunque si hicieron uso como hemos dicho antes de las balas y espray pimienta.  

Con todo, la afluencia de personas fue ínfima comparada con el millón del año pasado. Las diferentes asociaciones prodemocracia y de derechos humanos quieren hacer una gran concentración una vez se levanten las restricciones por el coronavirus.  La fecha prevista es el próximo 19 de junio. Esperan contar con la autorización de la policía, de hecho, han insistido que su intención es poder hacer una manifestación en cualquier fecha futura en la que la policía de su visto bueno.  

Ayer mismo Carrie Lam, la jefa del ejecutivo insistía en una rueda de prensa que la mayoría de los hongkoneses apoyaban la ley de seguridad nacional. Una manifestación autorizada puede ser una buena toma de contacto para ver el sentimiento real en las calles. También alertó de que Hong Kong no puede permitirse otro año de caos y violencia.  Terminó diciendo que el parlamento de Hong Kong ha tenido 21 años para legislar una ley de seguridad y que tras su incapacidad y dada la urgencia, el gobierno central de China ha tenido que tomar la decisión de implantar la legislación.